Que no decirle a tu jefe

Oraciones a eludir al charlar con tu jefe ?Te confundes?. ¿No puedo?. ¿No es mi trabajo? ¿No sé?. ¿No?. ¿Procuraré? Si bien en ocasiones consideramos que es buena contestación, piensa a tu jefe respondiendo con ?Lo procuraré? ¿Cuándo deseas unos días libres? ¿No es eso lo que escuché? ¿Mucho más elementos?

Escoge el instante mucho más oportuno

Y ese instante precisamente no es en el momento en que tu jefe está mucho más enojado contigo, con el resto o con el planeta. Quizás sea mejor aguardar hasta primera hora de la mañana para charlar antes que se estrese.

Muchas veces tu propósito va a ser que tu jefe te ignore, lo que es requisito, o se dé cuenta de que andas sobrecargado de trabajo. Charlar con él te aproximará a esas u otras misiones que te hayas propuesto.

Sea humilde y solicite consejo

Cuando haya tomado los pasos precedentes para solucionar inconvenientes en el trabajo, está bien soliciar asistencia. En ocasiones, se precisa el consejo de su jefe para emprender inconvenientes bien difíciles o sobrepasar retos serios; una parte de su trabajo es asistirlo a conseguir el éxito. Pero en vez de alzar las manos y vocear «¡Ayúdame!» Intente utilizar un lenguaje mucho más constructivo. “Verdaderamente me vendría bien su opinión sobre un desafío al que me enfrento con un usado de X”, o “¿Cuál es su consejo sobre de qué forma conducir a X en el trabajo? Tengo inconvenientes para hallar una solución. O sea lo que he probado…” son 2 formas positivas de soliciar asistencia.

Tener una discusión abierta y orientada a la solución con su jefe ocasionalmente puede llevar a cabo gran diferencia en de qué forma se siente sobre su trabajo. Seamos realistas: todos disponemos inconvenientes en el trabajo y resolverlos con un superior puede asistirnos a resolverlos. Aún mejor, la satisfacción que consigue de una sesión triunfadora de lluvia de ideas con su jefe podría ser un impulso de seguridad y una exclusiva visión de su trabajo.

Oraciones a eludir al charlar con tu jefe

Más allá de que es verdad que la iniciativa no es votar, lo más esencial es llevar cuidado con la manera de decir las cosas. Examina los datos y el contenido y el contenido de tus expresiones en el momento en que interactúas con tu superior. Por esa razón los especialistas en coaching y elementos humanos aconsejan tomarse un tiempo para meditar antes de empezar a quejarse.

  • “Andas equivocado”. Indicar un fallo del jefe es un error grave. No tiene que ver con esperar no ser nada, sino más bien de abordarlo desde otro criterio como «quizás me confunda, pero tengo la sensación de que o sea…». La iniciativa es entablar un tono caluroso y lograr que parezca que deseas asistir.
  • “No puedo”. Jamás tienes que decir en el trabajo que no puedes realizar algo. Va a dar la impresión de que no tienes intención ni seguridad.
  • “No es mi trabajo”. En las compañías se estima que los trabajadores sean flexibles y tengan aptitud para trabajar en grupo. Por ende, cuantas mucho más capacidades poseas, mucho más importante vas a ser. Decir que no haces algo pues «no es tu trabajo» quiere decir que no vas a abandonar tu papel.
  • “No tengo ni la más remota idea”. Absolutamente nadie espera que sepas las respuestas a todo, pero sí aguardan que poseas la intención de hacérselo comprender. Antes de decir que no tienes idea algo, es preferible decir que vas a buscar la solución.
  • “No”. Más allá de que el «no» puede asistirnos bastante, en el trabajo es un error grave. En cambio, puedes decir “el día de hoy es bien difícil por el hecho de que asimismo tengo esto. ¿Preferirías concentrarte en esta labor?
  • «Lo procuraré» si bien en ocasiones creemos que es buena contestación, piensa a tu jefe respondiendo con «Lo procuraré» en el momento en que deseas unos días libres…
  • «Eso no es lo que que escuché». Es bastante superior eludir los comentarios. Antes de charlar, asegúrese de lo que va a decir.
  • “¿Y qué voy a sacar de esto?”. Probablemente otros departamentos le soliciten asistencia. Los amos eligen personas que asistan y sepan trabajar en grupo.
  • “Lo siento, pero…”. Más allá de que es verdad que como humanos es común cometer fallos, es preferible decir «Voy a tener mucho más precaución la próxima vez» o «Procuraré que no vuelva a ocurrir» en vez de disculparse y después disculparse…
  • «El día de hoy tengo un mal día, seguido de una situación personal». Todos somos humanos y de ahí que contamos inconvenientes: roturas, inconvenientes con los amigos, discusiones familiares… No obstante, en el momento en que andas haciendo un trabajo debes ser con la capacidad de dejarlo de lado y rendir en tu trabajo.
  • “Hice lo destacado que pude”. Esta oración es un grave fallo, indudablemente, por el hecho de que afirma que has dado el máximo de tus habilidades (y que el trabajo fué en balde).
  • «Me marcho de aquí». Las amenazas jamás son una gran idea. Considera que tu jefe no sabrá si es cierto o es un bluff. Quizás prefiera prescindir de ti.
  • “Creí que…” Todos cometemos fallos, pero hay que admitirlos. El no llevarlo a cabo puede terminar con su trayectoria.
  • «En mi trabajo previo lo hacíamos de esta manera.» Evite las comparaciones lado a lado.
  • «No es mi culpa, pero tal y tal.» Asumir la compromiso y no reportar a el resto.
  • «El jefe previo lo logró mejor». Todo jefe considera que su trabajo es preferible que el previo. Si no es un fallo, no preguntes. Va a ser mejor que te adaptes.
  • “No puedo trabajar con esta persona”. Como ahora vimos, los amos desean personas que sean cooperativas y trabajen en grupo.
  • «Hay un favor». El “por qué razón siempre y en todo momento yo y no de esta forma” es una actitud infantil que te enfermará antes de lo que imaginas.
  • “Estoy poco entretenido”. Cree que por realmente bien que te lleves con tu jefe, él no es tu amigo. Se le paga para ser productivo y entusiasta.
  • «Deseo charlar con Elementos Humanos». Jamás es conveniente pasar sobre tu jefe salvo que vayas a realizar algo muy definitivo.
  • “No tengo solución”. Es esencial dar resoluciones y no inconvenientes.
  • “Estoy ocupado”. Tu jefe puede venir urgentemente a tu mesa. Si es de esta forma, pregunte si las preferencias cambiaron, en tanto que su trabajo debe centrarse en ellas.
  • «Es realmente difícil.» Absolutamente nadie desea gente negativa en el aparato. De ahí que, si tu jefe te enseña una labor muy complicada, elige buenos razonamientos a fin de que se ponga en tu sitio.
  • “¿Puedo salir antes? Es que no hay bastante trabajo. Es habitual salir temprano ocasionalmente, pero impide el eslogan que afirma «no hay bastante trabajo». Siempre y en todo momento puedes continuar adelante y solicitarles a los amos la idea.

diez cosas que jamás tienes que mencionarle a tu jefe

1. “Te confundes”. Criticar abiertamente el fallo de un jefe es la fórmula mucho más fácil que merece la pena contrarrestar. Si verdaderamente piensas que se ha equivocado, hay formas mucho más distinguidos de decirlo: «Podría estar equivocado, pero tengo la sensación de que…».

¿Por qué razón es esencial entender decir no?

Puede ser un enorme desafío para bastante gente comprender decir «no» en el momento en que algo no semeja estar bien, que no deseas que se realice o que no eres con la capacidad de llevarlo a cabo. No obstante, en algunas situaciones, ser útil y estar presto a asistir puede jugar en contra suya.

Estudiar a entablar límites te va a ayudar a eludir la sobrecarga de tareas. Por servirnos de un ejemplo, si ahora tiene trabajo por realizar y admite que se le añadan mucho más, la calidad o los tiempos de distribución de su trabajo podrían verse damnificados. Es esencial comprender priorizar y comprender cuánto trabajo puedes realizar antes de asumir nuevos compromisos.

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